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Posicionamiento FEMI sobre el Observatorio de la OMC

Desde FEMI consideramos necesario manifestar nuestra posición sobre la reciente creación por parte de la Organización Médico Colegial del Observatorio contra las pseudociencias, pseudoterapias, instrusismo y sectas sanitarias. 

 

Introducción y posicionamiento: El modelo sanitario de una sociedad refleja de manera significativa la evolución social, cultural, económica y de valores de la misma. La sociedad occidental, a la que pertenecemos, está manifestando la necesidad de reconocer en el paciente a un ser humano en la totalidad de sus dimensiones, entendiendo que son la física, la psicológica, la energética, su ámbito social y su espiritualidad. En este sentido, la atención sociosanitaria de nuestra sociedad ha de contemplar esas dimensiones al momento del planteamiento y desarrollo de su metodología y objetivos de trabajo. Esta concepción del hombre no es nueva pero sí lo es para la mirada reduccionista, cientificista y tecnológica de la biomedicina. 

 

Medicina integrativa Se define a la medicina integrativa como la unión entre lo que ofrece la medicina convencional y las terapias de probada eficacia científica, y su práctica está orientada a la restitución de la salud, resaltando la importancia de la relación entre el médico y el paciente como un aspecto central. Sus recomendaciones están basadas en el conocimiento y la compresión de los aspectos físicos, emocionales, psicológicos y espirituales del paciente. De esta práctica se desprende que el paciente se hace corresponsable en la gestión de su propia salud, con la guía y supervisión de su médico de cabecera y/o del médico especialista que lo esté tratando, con el fin de optimizar el tratamiento, lograr la restitución de su salud y orientar sus hábitos de vida y, en el sentido más amplio del término, a la prevención. Como consecuencia de la práctica de este enfoque integrativo se ha podido observar que, la medicina integrativa, no solo funciona sino que además, se produce un importante ahorro económico en atención primaria y hospitalaria, materializado en un menor número de segundas visitas, ingresos y menores costes de tratamientos. Esto se deprende del riguroso estudio llevado a cabo por el proyecto CAMbrella, financiado con fondos de la Comunidad Económica Europea. Como respuesta a la creciente utilización de las medicinas complementarias y alternativas por parte de los ciudadanos europeos, la Dirección General de Investigación de la Comunidad Económica Europea ha financiado el proyecto CAMbrella, cuyo objetivo es crear una guía para la futura investigación europea en medicina alternativa, adecuada a las necesidades de la asistencia sanitaria de Europa. En el siguiente enlace se pueden obtener más detalles: Proyecto CAMbrella una red europea de investigación  

 

Psique y cuerpo: el equilibrio del sistema Es una realidad que el cáncer y las enfermedades autoinmunes están ganando espacio en el escenario actual de la salud en las sociedades occidentales, al primero lo conocemos desde hace ya varias décadas y afortunadamente cada vez más contamos con mejores y más eficaces respuestas terapéuticas para tender a su curación. Por su parte, las enfermedades autoinmunes nos están indicando la importancia de mirar más allá, buscar factores en el entorno, en el propio sistema inmunológico, en aquellos vectores con los que no contábamos décadas atrás y trabajar en ellos, pensar y ofrecer lo que esté a nuestro alcance, como profesionales de la salud, para lograr reestablecer el equilibrio en el ser humano que padece cualquier enfermedad. A su vez, los factores estresores de la vida actual nos llevan a buscar nuevos equilibrios para evitar el estado de enfermedad, esto es: prevención, tanto primaria como secundaria. Es un hecho que somos cuerpo, mente y espíritu, y que cada una de esas partes forma un todo que nos constituye, y que cualquier profesional de la salud debe contemplar, en su acto terapéutico. Que no estamos divididos en tres partes, sino que somos constituidos por ellas. Restituir la salud en un órgano, o tratar una enfermedad, está claro que es un objetivo primordial, pero no ha de perderse de vista las demás dimensiones que se entrelazan. Es por ello que la psicología, las terapias mente-cuerpo, la nutrición, las diversas técnicas terapéuticas de probada eficacia también tienen lugar en un tratamiento, porque el médico debe tratar a una persona que tiene una enfermedad y no a una enfermedad que existe en una persona. Esto es lo que ofrece la medicina integrativa: un médico que se preocupa por conocer a su paciente y su entorno psicobiosocial, que actúa en consonancia con lo que el especialista le ha indicado como tratamiento, y establece una estrategia de actuación basada en las terapias complementarias cuya eficacia han sido probadas científicamente, además de recomendar al paciente los hábitos saludables consensuados por los órganos competentes de nuestra sociedad, sumados a los tratamientos convencionales indicados. El ámbito sanitario no está ajeno a las crisis de las sociedades de las que forma parte, y por ello en él también repercuten los cambios, las dudas, las irrupciones de nuevos paradigmas… en definitiva, la dinámica natural de todo cuerpo social. Así, se entremezclan tendencias, nuevas disciplinas, métodos de desarrollo personal, filosofías de vida, etc. Por ello, la medicina integrativa es muy clara en su definición al contemplar al ser humano en su totalidad y rigurosa al ofrecerle como complementarias aquellas técnicas terapéuticas de probada eficacia científica, siempre bajo la supervisión del médico y con el conocimiento de su especialista. Que la psique y el cuerpo están interactuando de manera permanente es un hecho probado que nadie discute y es la materia de estudio de la psiconeuroimnoendocrinología (PNIE). Una persona sometida a niveles constantes de estrés tiene como consecuencia que su sistema inmunológico se vea afectado, y una posibilidad es que este hecho contribuya a la causa de alguna enfermedad, como así también hay enfermedades que se producen por otras causas. En la enfermedad, el organismo ha perdido su equilibrio; buscar la causa y restaurarlo va más allá de la dimensión física de la persona, en caso contrario, estaríamos negando su totalidad. 

 

Ignorar una parte no define el todo Hay un nuevo paradigma en ciernes que, para muchos ya se instaló, para otros está por llegar, pero es innegable que hay que aceptar esta realidad: el ser humano en su totalidad es el que enferma, y así, en su totalidad, debería ser tratado. Una medicina fundamentada únicamente en el método científico revela una visión del mundo delimitada y enmarcada por los límites de la materia. Los procesos vitales incluyen un cuerpo físico, regido por las leyes de la termodinámica clásica, y también un campo electromagnético de energía que establece las pautas organizativas del sistema. Los organismos son sistemas abiertos que intercambian materia, energía e información con el medio ambiente como ha demostrado la ciencia moderna hasta la saciedad, y no pueden ser considerados a la luz de leyes que sólo son válidas para los mecanismos o sistemas cerrados. Es evidente que variables de energía e información intervienen en una visión integral de lo humano, visión necesaria si queremos ponernos de acuerdo en lo que ha de ser un sistema de salud a día de hoy, ensanchando el concepto tradicional de ciencia. Lo anteriormente expuesto no quiere decir que nos manifestemos abiertos a todo lo que no se pueda probar mediante el método científico, insistimos en que la medicina integrativa promueve, siempre, utiliza y nunca desaconseja lo que la medicina convencional ha prescrito para el paciente, pero sí aconseja e invita a complementar el tratamiento con terapias complementarias de probada eficacia y avaladas por estudios científicos, como así también por prácticas y hábitos cuya realización repercutirán positivamente en el paciente, siempre bajo el criterio y la supervisión del médico integrativo y del especialista. Las herramientas utilizadas para la práctica clínica en medicina y oncología integrativa incluyen atención al estilo de vida: nutrición, con especial atención a los adecuados consejos nutricionales, según el caso; consulta con un psicólogo o psicooncólogo, ejercicio físico y terapias de movimiento, ejercicios de respiración, relajación y mindfulness; terapias mente-cuerpo,  aprendizaje de estrategias de manejo del estrés, coherencia cardiaca, acupuntura y masaje oncológico, fitoterapia y complementos, apoyo a la quimioterapia y radioterapia, prescripción de fitofármacos y probióticos; atención a la interacción entre fármacos y complementos, prescripción de antinflamatorios naturales, omega 3, vitamina D3 y muchos otros. Y esto es solo por nombrar solo algunas terapias y actividades no farmacológicas de probada eficacia que cuenta la medicina para acompañar adecuadamente al paciente y su familia. La Organización Mundial de la Salud ha publicado un documento con información sobre las terapias complementarias aceptadas, y se puede consultar en el siguiente enlace: Estrategia de la O.M.S. sobre medicina tradicional 2014 – 2023 Queremos recordar que, lamentablemente, el enfoque exclusivamente científico-técnico desarrollado por la medicina occidental en las últimas cuatro décadas manifiesta carencias para el tratamiento de la mayoría de las alteraciones crónicas, que representan muy especialmente las enfermedades de nuestra realidad nos ofrece. En cambio, sí reconocemos y confiamos plenamente en la competencia de la medicina occidental/convencional en el tratamiento de síndromes agudos así como en la práctica podemos observar sus limitaciones en el manejo de la mayoría de enfermedades crónicas, infecciones virales, trastornos degenerativos, alergias y alteraciones inmunológicas, la mayoría de cánceres y las llamadas enfermedades psicosomáticas, carencias que intentamos solventar, muchas veces con buenos resultados, con la llamada medicina complementaria. Nos queda por plantear una observación e invitamos a reflexionar sobre ella: la tecnología se ha convertido en el vellocino de oro de nuestros días, es necesaria, sí, por supuesto, pero su uso excesivo muchas veces provoca que los profesionales de la salud vean cómo su práctica clínica se burocratiza, acusan cierta pérdida de autonomía y, por otra parte, los pacientes se quejan porque no reciben la atención que realmente necesitan, la que intrínsecamente van a buscar a una consulta médica. 

 

Salud integral En conclusión, el deterioro de la relación médico-paciente, un uso excesivo de la tecnología y la incapacidad para tratar las enfermedades crónicas, metabólicas, degenerativas, inmunitarias y el cáncer, ha propiciado en las últimas décadas el crecimiento imparable de un enfoque de salud integral. En estos momentos supone una realidad social en la que más de la mitad de la población del mundo occidental recurre a ella y la otra mitad se enfrenta a la reflexión acerca de una filosofía ampliada sobre el concepto de salud, donde el reduccionismo, el mecanicismo y el cientificismo muestran claramente sus limitaciones. Lo que hace décadas se conoció como medicina alternativa, poco a poco pasó a llamarse medicina complementaria, pero ambos términos ya están desacreditados, aunque siempre habrá quienes practiquen lo alternativo, que no pasará de ese ámbito. Actualmente hablamos de medicina integrativa, que resulta de una mirada sensata frente a la concurrencia de los pacientes a terapias de diverso origen, las que, luego de demostrar su eficacia, pasaron a formar parte de las terapias complementarias que la medicina integrativa ofrece, quedando fuera de esa oferta aquellas que no han demostrado su eficacia mediante evidencia científica. Aun así, la medicina integrativa, en su aspecto más amplio, está evolucionando hacia el concepto de salud integral, que reconoce sin complejos los beneficios y las limitaciones de un sistema biomédico más allá del cual busca una respuesta adecuada a las necesidades complejas de un ser humano del siglo XXI, basada en los siguientes principios: – Acto terapéutico centrado en la relación entre paciente-cuidador – Tener en cuenta y comprender las posiciones personales, culturales y los sistemas de creencias del paciente. – Visión basada mente-cuerpo-espíritu y la propia comunidad. – Considerar al paciente como agente activo en la toma de decisiones que le afectan. – Enfocar sobre sistemas de prevención a través de estilos de vida, nutrición, ejercicio, manejo del estrés y bienestar emocional – Incorporar una mayor atención a la formación y desarrollo personal del cuidador, tanto en el ámbito del conocimiento como en la esfera emocional para poder ayudar a otros. – Educar y divulgar conocimientos, nuevos enfoques de salud y acompañar en la reflexión del paciente como ser humano completo. – Siempre que sea posible, utilizar de forma preferente terapias lo más naturales y menos invasivas posibles. – Aportar salud no solo al individuo sino a la sociedad y la naturaleza – Utilizar métodos basados en la evidencia, tanto en el ámbito científico como humano, y utilizar siempre la mejor terapia posible independientemente de que sea convencional o complementaria. – Tener siempre presente la capacidad innata de respuesta del organismo humano. – Incorporar una visión compasiva a la hora de ayudar al paciente cuando no existan otras técnicas o terapias capaces de hacerlo. – Comprender que la salud y el proceso curativo es único de cada persona y que dos pacientes producen respuestas completamente diferentes y evoluciones y pronósticos dispares ante la misma situación clínica. – Trabajar con el paciente a través de un equipo multidisciplinar, donde el propio paciente ocupe una figura destacada. – Entender que el acompañamiento del paciente y su familia es siempre posible, aunque la curación no lo sea. – Mantener la máxima hipocrática de que es posible curar solo a veces, aliviar a menudo y consolar siempre. 

 

Propuesta FEMI Ser más humano no es ser menos científico. La medicina integrativa y la salud integral incluyen junto al conocimiento positivista y la tecnología, las dimensiones emocionales y mentales de la conciencia, que ya no se pueden disociar de nuestras medicinas. En ese sentido todas las medicinas son complementarias y con todas ellas podemos hacer una sola Medicina, la que se centra en todos los aspectos del ser humano. Este enfoque humanista de la medicina integrativa no está reñido con los métodos científicos convencionales. Prueba de ello son las 71 Universidades de Estados Unidos y Canadá que cuentan con programas de medicina integrativa dentro de las que se encuentran las más prestigiosas del mundo. En dichas universidades y hospitales no se practican pseudoterapias: Academic Consortium for Integrative Medicine & Health Europa está al mismo nivel y por solo nombrar un ejemplo, queremos compartir el programa de medicina integrativa del Instituto Karolinska de Suecia: KAROLINSKA INSTITUTET: Integrative Medicine Program Las bases científicas son abrumadoras, incluyendo rigurosos meta análisis que se pueden encontrar perfectamente en Pubmed u otros buscadores médicos. Esa información está disponible para todo aquel que quiera acceder a dicha información. Extendernos en este sentido escapa a el objetivo de este posicionamiento. El informe de la OMC no solamente no tiene en cuenta las sugerencias de la OMS sino que además ignora por completo la realidad actual de la medicina integrativa en Europa y en Estados Unidos, y toda la evidencia científica acumulada hasta el presente. Deseamos invitar a la OMC a la reflexión sobre el modelo de salud que nuestra sociedad necesita y revisar su método y la forma en que se ha elaborado el Observatorio mencionado. La FEMI desea colaborar en la búsqueda de una medicina en consonancia con los tiempos en que vivimos, tanto en los aspectos científicos como humanos, sociales, legislativos, económicos y organizativos, a través de las siguientes propuestas: 1.- Establecer, crear y difundir programas oficiales de formación para médicos y personal paramédico que quieran completar su formación en terapias complementarias de reconocimiento oficial o en su defecto formar a los que ya la ejercen y no cuentan con la debida validación oficial. 2.- Colaborar con las autoridades gubernamentales en la creación del marco legal adecuado que permita la normalización, regulación y definición de competencias para las todas las terapias complementarias, siguiendo estrictamente las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (O.M.S.): Estrategia de la O.M.S. sobre medicina tradicional 2014 – 2023 3.- Es preciso reconocer a nivel institucional y social la necesidad de regular, legislar y normalizar la situación actual de la medicina integrativa y las llamadas medicinas y tratamientos complementarios. 4.- Creación de un comité deontológico para velar por el adecuado trato del profesional médico que dedica su conocimiento, experiencia y dedicación a enfoques no convencionales. 5.- Evitar el intrusismo de personas no debidamente cualificados ni acreditados. 6.- Coordinar un grupo de trabajo entre la Organización Médica Colegial, el Ministerio de Sanidad y los diferentes grupos parlamentarios para elaborar la legislación y normativa para velar por la atención adecuada del paciente que demanda un tratamiento no convencional. 7.- Desarrollar los programas formativos de medicina integrativa para los médicos y otros profesionales interesados en adquirir esos conocimientos y práctica clínica. De igual manera para el personal paramédico que se anunciará como terapeuta cualificado para cada terapia en cuestión oficialmente reconocida.   

 

Conclusión No es posible no estar de acuerdo con que hay que denunciar cualquier tipo de intrusismo profesional dentro del sector sanitario a través de los órganos competentes, con profesionales cualificados y ecuánimes que sepan evaluar y dictaminar adecuadamente, observando la rigurosidad científica sin dejar de atender el objeto de nuestra ciencia y nuestro arte, la medicina, que es el ser humano. En este sentido, desde FEMI nos ponemos a disposición de la Organización Médico Colegial para aportar nuestra visión, la documentación de la que disponemos, y así abrir un espacio de diálogo e intercambio de información con el fin de enriquecer y aportar valor añadido al Observatorio que se ha puesto en marcha. Para finalizar, nos parece importante rescatar un párrafo de la oración de Maimónedes: Aleja del lecho de mis pacientes a los charlatanes, al ejército de parientes que dan mil consejos y a aquellos que saben siempre todo; porque es una injerencia peligrosa que, por vanidad, hace malograr las mejores intenciones y lleva muchas veces a la muerte. Si los ignorantes me censuran escarnecen, otórgame que el amor de mi arte, como una coraza, me torne invulnerable, para que pueda perseverar en la verdad sin atender al prestigio, el renombre y a la edad de mis detractores.   

 

Federación Española de Medicina Integrativa (FEMI)